Ep18. El futuro del vino

Arraigado en nuestras dietas y celebraciones desde hace milenios, el vino es un alimento que producimos en España pero apenas consumimos. Nuevos productores, variedades, estilos y el cambio climático hacen que la industria sea cada vez más compleja. En este episodio analizamos sus retos de futuro de la mano de Ana Clavero, CEO de Bodegas Emilio Moro y Cepa 21.

Este es capítulo interesante para los amantes del vino, pero también para cualquier español debido a la relevancia de este sector en la economía del país.

En 2019 España fue el tercer exportador del mundo de vino del mundo con 33 millones de hectolitros, frente a los 42 de Francia o los 47 de Italia. Dicho esto, a saber dónde se produjo el mosto que ellos exportaron, seguramente un alto porcentaje en España. Y afirmamos esto, porque España tiene casi 12 mil km2 de viñedo frente a los 8.600 de Francia o a los 8.300 de Italia.

Y pese a todo, España está en el puesto 56 mundial de consumo per cápita de vino medido como volumen de alcohol. Ranking que lideran Francia y Portugal con algo más de 6 litros de alcohol de vino al año frente a nuestros algo más de 1. Es decir, que beben 6 veces más vino. Por un lado llamativo y algo triste por nuestra cultura vitivinícola, por otro, menos alcohol mejor ¿no? Otros datos interesantes, es que estamos desviando el consumo a otros alcoholes más fuertes procedentes de destilación, o en el mejor de los casos, a la cerveza. Porque en el ranking de consumo de alcohol total estamos casi empatados con 12 litros año.

En cualquier caso, estamos hablando de una industria que genera en todo el mundo unos 150 millardos de euros al año y que se prevé que en 2025 esté alrededor de los 180 millardos. Clase media o rica emergente en paises asiáticos, innovación o mejoras en la red de suministro, son las claves para este crecimiento esperado.

Algunas tendencias que vemos en la industria.

  1. Tenemos tendencias derivadas de los retos de producir bajo climatologías cambiantes y el calentamiento global.

  • Vamos a ver nuevas zonas de vendimia, cada vez más al norte, como ya dijimos en nuestro primer episodio. Será cada vez más normal ver vinos de zonas como Asturias o Inglaterra, y eso lo que hace es incrementar la competencia en mercados norteños, que antes bebían vinos españoles, italianos, portugueses o franceses, pero que en las próximas décadas, para un vino normal, se tomarán uno de la zona.

  • Por otro lado, la alta variación climática hace cada vez más difícil garantizar las calidades de los vinos, olas de calor, granizadas, heladas… por tanto vemos que es posible que una tendencia que surja para paliar los efectos de esta complejidad sea la de juntar diferentes añadas mediante coupage para garantizar unos volúmenes mínimos, lo que implicaría dejar de ganar algo en años buenos, para hacerlo en años malos, incluso mejorando rentabilidad si es algo que no adopta la industria entera.

  • Otra implicación relevante, es que estos cambios repentinos de clima, donde tal vez se tenga que vendimiar en cuestión de días u horas, seguramente demandará de mayor mecanización y automatización de las tareas de recolecta. No se dispondrán de las personas necesarias en el momento necesario; recordemos que son temporarios que van de viña en viña y se desplazan hasta ellas desde cientos de kilómetros.. Difícil movilizarlos en cuestión de días ante alarma en la climatología.

  • Además, puede ser que las demandas de prácticas ESG se impongan en el sector como en tantos otros.

2. Tenemos tendencias relacionadas con un mercado internacional donde las clases emergentes en Asia van a demandar ciertos sabores o matices, y por tanto, si se quieren conquistar a un público joven e innovador sin estereotipos, va a haber que innovar mucho. Más allá de los típicos franceses que en ocasiones clases adineradas compran por postureo. Esto teniendo en cuenta que los compren, porque si hay una tendencia de re-nacionalización cultural como la que está impulsando el presidente y cais emperador Xi, puede ser que el vino no siga escalando su consumo en China u otros paises asiáticos.

3. En cuanto a tendencias ligadas al consumidor, siguiendo algo común en muchas otras industrias, la premiumización será relevante para quien pueda pagarlo. Pensamos que será común ver iniciativas de crowdfunding para ciertas creaciones de vinos donde grupos de personas pongan dinero para crear su propio vino. Esto se ha visto por ejemplo en algunas bodegas de estados unidos cuando no se iba a realizar la producción de un determinado vino un año, pero lo clientes lo demandaron y pagaron de su bolsillo la producción del vino.

4. Para terminar, y en contraposición a ello, pensamos que veremos un acercamiento al consumidor de entre 25 y 35 años mediante campañas más agresivas en redes sociales o con iniciativas de corners o realidad aumentada en los puntos de venta.