Ep4: El futuro del automóvil

En este episodio nos adentramos en el mundo del automóvil para saber qué es lo próximo... ¿Electrificación, coche autónomo, coche compartido? ¿Cuáles son las tendencias que realmente se impondrán? Y, sobre todo, la gran pregunta: ¿desaparecerá el vehículo particular como lo hemos conocido hasta ahora?

De la mano de Tania Puche, Directora de Comunicación de Ganvam, desgranamos las claves de un sector que seguirá innovando para facilitar uno de los grandes anhelos de la humanidad: la movilidad.

Durante los últimos 100 años, para cada generación, cumplir la edad legal, significaba la posibilidad de conducir, y, el automóvil representaba un vector de libertad. Hoy, el automóvil sigue siendo muy relevante en nuestras vidas, pero también está experimentando un gran cambio.

El cambio en la industria del automóvil no tiene precedentes. No solo estamos migrando aceleradamente del motor de combustión al eléctrico, sino también de ser dueños del vehículo a ser simplemente usuarios. e incluso quien lo conduce, con la aparición de los vehículos autónomos.

La evolución del tipo de propulsores de combustión a eléctricos aún está despegando. Por ejemplo, en España, en febrero de 2020, el último mes antes de la crisis del COVID, las matriculaciones de vehículos eléctricos representaron el 1,7% del total; hablamos de 1.590 unidades en un mes. Esto supone un crecimiento de un 85%, es decir casi se duplicaron, respecto a las cifras del mismo mes de 2019 pero siguen siendo bajas. Además, hablamos de matriculaciones, que pueden ser, y son de hecho, compras que los propios concesionarios hacen para tener stock, lo cual no significa, por lo tanto, que todos esos coches estén en la práctica circulando por la calle ahora mismo, aunque sí lo harán durante los próximos meses. También se matricularon otros vehículos eléctricos, como ciclomotores, motocicletas, camiones, autobuses, vehículos comerciales (lo que comúnmente conocemos por furgonetas), con crecimientos de doble o triple dígito en todos los casos.

Si miramos a nuestro alrededor, observamos realidades distintas. En Noruega el 60% de los vehículos que se matriculan llevan algún tipo de motor eléctrico, porque como sabéis hay eléctricos puros, híbridos enchufables e híbridos convencionales. Mientras que en España esa cifra total, solo supone el 17%.

Existen diferentes motivos para estas discrepancias. En primer lugar, renta per cápita. En Noruega es de más de 75.000 euros mientras que en España, 27.000. Por tanto, de media, un noruego cobra tres veces más que un español, lo cual hace mucho más accesible la compra de un coche eléctrico, que cuesta normalmente alrededor del doble que su equivalente en motor de combustión. Pero además de esta causa financiera, una variable que impacta de manera decisiva en las tasas de adopción, es la de las infraestructuras. Mientras que con un coche de motor de combustión es prácticamente imposible quedarse sin gasolina.

En España hay 11.000 gasolineras, una red que además crece cada año por la llegada de operadores nuevos. En el caso del eléctrico, el combustible es la carga de la batería. ¿Y dónde se carga la batería? Pues, en un enchufe, un enchufe especial, además, no sirve cualquier enchufe de casa, porque a la larga la batería acabaría dañándose. Así que lo ideal es tener un garaje con punto de carga y dejarlo toda la noche, haciendo una carga lenta que cuide la batería y nos permite tener el coche lleno de energía por la mañana.

Pero, claro, en España el 35% de la población vive en lo que comúnmente conocemos como un piso o un apartamento mientras que en Noruega, el 80% vive en lo que aquí conocemos como una casa, un chalet… y es evidente que las facilidades para cargar un coche en tu propio garaje son muy diferentes a quien tiene un garaje comunitario o, simplemente, tiene que aparcar el coche en la calle.

Imaginad a un conductor que decide comprar un coche eléctrico. Lo primero que tiene que pensar es: ¿dónde lo voy a cargar? Porque no hay una red de cargadores de uso público, como sí la hay de gasolineras, que pueda abastecer a todo el parque. Y es impensable que nunca la vaya a haber, porque repostar un vehículo de combustible puede suponer cinco o diez minutos como mucho, mientras que para cargar un vehículos eléctrico estamos hablando de horas. Y este tema, desde luego, no es fácil de cambiar a menos que las baterías en estado sólido o avances similares se hagan una realidad a partir de 2022 y para las cuales, los tiempos de carga son de 10 a 15 minutos hasta el 100% según las promesas de los fabricantes.

Volviendo a la cuestión de las viviendas, tenemos por tanto, grandes diferencias, donde el ranking lo lidera Irlanda con un 93% de población viviendo en casas, siguiéndole la mencionada Noruega, con un 80%, Reino Unido y Croacia, por encima del 80%, Bélgica, Países Bajos, Eslovenia, por encima del 70%. Francia está cerca del 70% y quizás de los países grandes el que más cercano está a nosotros es Italia, con poco menos del 50%, que aún así es 20 puntos porcentuales más que España. Curiosamente, en Alemania, poco más del 40% vive en casas, lo cual hace que sea una caso parecido al de España. Sin embargo, las ventas de eléctricos, están disparadas y matriculan ya más que Noruega, algo lógico si comparamos poblaciones (5 millones frente a 80 millones de habitantes).

En cualquier caso, la proporción es parecida a España, con solo 1,6% de ventas de eléctricos. Eso sí, los grandes fabricantes alemanes ya se están poniendo las pilas porque la irrupción de Tesla, que va a instalar una fábrica cerca de Berlín, una de sus Gigafactories, ha hecho que todos los fabricantes alemanes vean con recelo la llegada de Elon Musk a su terreno.

Además de la electrificación del automóvil, otra gran tendencia es la de la reducción de la propiedad y el uso de sistemas pay per drive, compartido o alquiler por minutos… además del uso del transporte público. Pero todo ello lo exploraremos con mayor detalle en próximos episodios.