Ep20. El futuro de África (1): economía

Pobreza, desnutrición, subdesarrollo, matanzas, pateras, tráfico de personas, guerras… son algunas de los conceptos e imágenes que vienen a nuestras mentes cuando hablamos de África. El continente eternamente rezagado, pese a ser cuna de la humanidad, presenta un posible futuro de convergencia económica y de bienestar con el resto del globo. En este primer capítulo sobre el futuro de África, hablamos con el Profesor de Economía de IESE, Javier Díaz-Giménez, sobre el continente más olvidado y, sin embargo, el que más va a crecer en este Siglo XXI.

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En este capítulo comenzamos con una serie de episodios que nos llevarán a explorar diferentes aspectos de África, su economía, educación, problemas sociales y sanitarios, todo ello de la mano de expertos y protagonistas.

Primero daremos unos números usando el KPI favorito de nuestro invitado, el producto interior bruto, luego, algo de pobreza y para terminar esta introducción, notas sobre instituciones.

Este es probablemente el capítulo más complejo de los que llevamos hasta ahora. Es difícil hablar de África, porque la realidad es que eso existe solo sobre el mapa: el continente es un crisol de culturas, de diferentes instituciones y situaciones que difieren ampliamente entre el África del norte, la subsahariana, el este, el oeste o el sur.

Para poner en contexto de dónde venimos, fijémonos en la evolución del continente frente a otros. África tiene el mismo PIB per capita en precios de 2011 que tenían los países de mayor renta per cápita de Occidente en la década de 1870. La verdad es que es un dato realmente sorprendente. Y, en este sentido, podemos citar un dato muy ilustrativo: la diferencia entre lo que tiene un español y lo que tiene un marroquí es la mayor del mundo entre dos países que comparten frontera, como son España y Marruecos. Realmente, algo que es difícil de justificar hoy en día y que está en la base de muchos de los problemas a los que hacemos frente en nuestro continente, Europa, cada día.

Si vamos a comparaciones con países en sus mismas latitudes, podemos decir que Iberoamérica ha pasado de tener en 1960 un PIB per capita en términos reales de unos 2.000 dólares a unos 15.000 ahora mismo; mientras África, que estaba en esos números, hoy está sobre los 5.000.

Y, realmente, tienen un contexto parecido: son países con enormes recursos naturales, que fueron colonias de los principales países europeos (Francia, Bélgica, Países Bajos, Reino Unido o España).

Si vemos los datos por países y a medidas de mediana de ingresos brutos per cápita, no tenemos ningún país continental por encima de 2.000 dólares anuales, siendo Túnez el que se encuentra en esta franja - tengamos en cuenta que en España estamos entre 10.000 y 15.000 dólares al año, todo ello en términos de paridad de poder adquisitivo. Estos datos nos dan una idea de la pobreza en términos de poder adquisitivo de los habitantes del continente.

Al menos, y esto enlaza perfectamente con la pregunta que planteábamos en la introducción del episodio, las cosas están mejorando. Desde el año 2000, el África subsahariana tiene la tasa de crecimiento anual del producto interior bruto más alta después de los países en desarrollo de Asia, con algo más del 5% anual. Además, históricamente, el mayor crecimiento ha sido de los países exportadores de petróleo hasta la década de 2010, mientras que ahora, el resto del Africa subsahariana son aquellos que más crecen frente a los países árabes del norte, que están estancados.

Perspectiva de crecimiento E independientemente de que la pandemia esté haciendo estragos en los países africanos, las perspectivas para la década de 2025 a 2035 no son malas.

Para dentro de 10 años, África tendrá la mayor población en edad de trabajar del mundo, con más de mil millones de personas. Además se prevé que la creación de puestos de trabajo sea de casi un 4% por año frente al crecimiento de la población en edad de trabajar, por debajo del 2%, lo cual significa que no se espera mayor paro. Esto llevará al crecimiento del consumo interno a ritmos acelerados también.

Además, se espera que la inversión extranjera siga creciendo y supere pronto los 120 millardos (120.000 millones) anuales para el final de la década. Para completar este encuadre, que afecta mucho al desarrollo de la calidad de vida de los habitantes de África más allá de cifras frías, podemos dar algunos datos más.

  • A principios de 1990 en el continente el 50% de los niños por debajo de 5 años estaba desnutrido. Hoy en día estamos cerca del 30%.

  • La tasa de pobreza ha experimentado una evolución equivalente, ya que la mortalidad infantil para los niños menores de 5 años ha pasado de más de 150 a unos 55, ahora mismo, por cada mil nacimientos vivos. Números para la esperanza, sin duda.

Sin duda, una mejora de algunos indicadores increíble. Pero, además, se están dando pasos muy interesantes hacia instituciones que facilitarán el crecimiento, como el acuerdo de libre comercio que ya ha sido firmado por más de 50 países y continúa construyéndose, el AfCFTA (African Continental Free Trade Area). Algo necesario y que impulsará muchas actividades, como los casi 400 hubs tecnológicos que hay en 42 países del continente, con Sudáfrica y Egipto encabezando esta dinámica.